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La acción del proyecto LIFE Paludicola de apostar por el ganado como herramienta para gestionar la vegetación y crear hábitats óptimos para aves en peligro de se reforzará en Valencia con la compra de vacas de raza rústica para el pastoreo controlado, en concreto, en la Marjal de Pego –Oliva. La acción de pastoreo controlado se realiza en lugares protegidos como este Parque Natural, incluido en la Red Natura 2000.

Esta compra supone un refuerzo a una actividad tradicional que se está perdiendo en zonas naturales y consigue otros muchos beneficios: por un lado, protege a otras especies de aves amenazadas, como el Bigotudo, la Buscarla unicolor o el Carricerín real, todas ellas aves insectívoras que verán aumentados sus recursos alimenticios, al atraer insectos a los excrementos de los animales. Por otro lado, fomenta la prevención de incendios al controlar el crecimiento de la vegetación herbácea y arbustiva durante los meses que suponen mayor riesgo, a la vez que conserva desbrozadas las infraestructuras necesarias para la prevención y extinción de incendios; por último, ayuda a fijar población con la creación de puestos de trabajo, ya que contribuye a mantener habitadas las comarcas rurales, lo que la convierte en motor para la economía local.

El año pasado ya se realizó pastoreo controlado con ganado ovino y caprino por las zonas que se habían segado con anterioridad por la máquina anfibia, comprada al inicio del proyecto. Estas zonas se mantuvieron limpias de vegetación hasta la siguiente temporada gracias al control del ganado creando zonas de aguas libres en el medio del denso carrizal.

Ahora, con la entrada del ganado bovino se conseguirá un mosaico ideal para las aves palustres ya que estos animales consiguen gestionar la vegetación a diferentes alturas y crear claros más amplios ideales para aves como el Carricerín cejudo.

El ganado se moverá según las necesidades de gestión: a finales de primavera tras la época de nidificación de las aves y cuando los niveles de agua empiezan a descender en la Marjal, el ganado se introducirá de forma controlada en aquellas zonas en las que el carrizal haya sido segado previamente y la vegetación esté brotando. Los animales pararán un tiempo determinado y posteriormente se cambiarán a otra zona. Todo esto se hará bajo la supervisión de la dirección del Parque Natural. En invierno cuando el nivel del agua comience a subir de nuevo, los animales se trasladarán en trashumancia hasta la Vall d’Ebo, donde se encuentran unas instalaciones acondicionadas para el ganado. De esta forma se recuperará el uso de vías pecuarias.

Estos animales estarán en disposición de trasladarse a algún otro humedal que necesite un control de la vegetación, ya que la idea es que estos animales sirvan como herramientas de gestión de estos hábitats.

La destrucción del hábitat, principal amenaza

Estas acciones son muy importantes ya que el carricerín cejudo, como otras especies, es especialmente vulnerable a la alteración de su hábitat. Este pequeño pájaro, de unos 13 cm de longitud y 10 gramos de peso, utiliza como lugares de nidificación humedales con vegetación baja y aguas someras. Las principales amenazas a las que se enfrenta, son la destrucción o alteración de las zonas húmedas (con una pérdida en los últimos años de un 60% de superficie), los cambios en su hábitat y las constantes alteraciones de tipos de cultivos en los alrededores de las zonas húmedas. Por ello, actuaciones como esta para asegurar que los hábitats en los que descansa durante su viaje migratorio por la península ibérica, son tan importantes. Para completarlo con éxito es indispensable a lo largo de su ruta migratoria la presencia de humedales con un hábitat de alta calidad: alta disponibilidad de alimento y sin molestias.

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