La inversión y mejoras de la gestión de espacios naturales ricos en biodiversidad como los humedales conllevan grandes beneficios, entre ellos, la presencia de más aves y de diferentes especies. Es lo que ocurre en la Laguna de Boada en la que, gracias a los seguimientos que la Fundación Global Nature (FGN) realiza periódicamente, se han detectado hasta 346 de ejemplares de pagaza piconegra, en mayo, y 390 pollos volantones, en julio. Los trabajos de restauración y gestión de estas lagunas han sido realizados por la FGN, junto a la colaboración de la Diputación de Palencia y, continúan en la actualidad gracias a proyectos europeos como el LIFE Paludicola que protege al carricerín cejudo y consigue ser un paraguas ambiental que beneficia a muchas otras aves.

Uno de los motivos de la presencia de la pagaza piconegra, y otras aves, es la existencia de una isleta para la nidificación de aves acuáticas en la laguna. Este ave ya realizó un primer intento de cría en el año 2005 cuando se llegaron a instalar más de 30 parejas que realizaron puesta. En cualquier caso, el rápido estiaje de la laguna propició el abandono de la colonia. Fue en el año 2009 cuando volvió a instalarse en esta laguna una colonia de más de 60 parejas que consiguió sacar adelante numerosas polladas y convirtiéndose en la primera reproducción exitosa conocida para la provincia de Palencia en las últimas décadas. Desde entonces y hasta este año 2019 no se habían producido más intentos de cría, lo que ha coincidido con la fuerte sequía que sufre la meseta Norte y que mantiene casi secos los humedales de la cercana Villafáfila (única localidad de cría regular de Castilla y León y de distribución más noroccidental ibérica), motivo que ha favorecido la elección por parte de las pagazas de la laguna de Boada como lugar de reproducción.

En este contexto, durante este año se detectaron los primeros cuatro ejemplares de pagaza piconegra el día 15 de abril. Desde esa fecha su número se fue incrementándose hasta alcanzar el 20 de mayo el máximo conteo, con 346 aves y un mínimo de 128 nidos ocupados. Durante el mes de junio, buena parte de las parejas han concluido exitosamente la cría ya que el 9 de julio se han contabilizado 390 pollos volantones.

El trabajo en los humedales

Es importante resaltar que, en la provincia de Palencia y gracias al trabajo de la Fundación Global Nature, se consiguió la restauración de varios humedales esteparios en Tierra de Campos, entre los más importantes están las lagunas de Boada y de Pedraza a partir del año 1998. Además, durante los últimos años, la existencia de un convenio de colaboración de la Fundación Global Nature con la Diputación de Palencia y los municipios de Boada de Campos y Pedraza de Campos. Este convenio ha permitido continuar con las labores de recuperación y gestión de estos dos importantes humedales y no solo continúan siendo un punto importante para la recuperación de hábitats de interés comunitario, sino que también lo son para la invernada, el paso y la reproducción de numerosas especies de aves acuáticas. A este convenio, hay que unir la inversión que realiza el proyecto LIFE Paludicola, que entre otras actuaciones ha permitido mejorar la capacidad de inundación de la laguna y mantener agua hasta el final de la reproducción, clave para el éxito de cría de muchas especies acuáticas como la pagaza piconegra y la gaviota reidora.

 Control de plagas

 La elevada productividad de pollos de pagazas este 2019 ha sido favorecida muy probablemente a que esta especie es un superdepredador, que incluye en su dieta al topillo campesino, muy numeroso este 2019, entre otros micromamíferos, insectos, anfibios y reptiles. De este modo, los campos de los municipios aledaños a Boada de Campos se han beneficiado del intenso patrullaje que realiza sobre los campos de cereal, ya que su territorio de caza alcanza varios kilómetros a la redonda de la laguna. Gracias a su excelente técnica de caza, maniobrando con rapidísimos giros y piruetas, se lanza contra el suelo para atrapar a sus presas, librando de miles de topillos y otras especies que pueden convertirse en plaga y perjudicar a los agricultores de esta comarca.

La pagaza piconegra

La pagaza piconegra (Golochelidon nilotica) es un ave de la familia de los láridos (gaviotas, charranes, pagazas y fumareles). En España se encuentra restringida básicamente a la parte más meridional y a la zona mediterránea, pero en la meseta Norte mantiene un pequeño contingente de parejas reproductoras todos los años. En Palencia, es una especie de presencia escasa, normalmente sus citas se limitan a unas pocas observaciones estivales casi todos los años. Estas observaciones corresponden posiblemente de individuos en fase dispersiva tras finalizar o fracasar en su reproducción en colonias de otras provincias, posiblemente de las lagunas de Villafáfila en Zamora, única localidad de cría regular de Castilla y León y de distribución más noroccidental ibérica.

En esta colonia zamorana aproximadamente crían casi 200 parejas en los últimos años. No obstante, buena parte de las parejas de pagazas y coincidiendo con fuertes episodios de sequía de los años 2016 y 2017 se trasladaron a las isletas de la balsa de Villalón y Herrín de Campos, en Valladolid, donde llegaron a criar hasta 150 parejas en 2017. Este, se trata de un humedal de régimen artificial con presencia de isletas de tierra que han permitido el asentamiento de la colonia de pagazas.

 

 

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